Hay días difíciles. A veces, como cristianos, nos cuesta decir cuando tenemos un mal día porque nuestra religiosidad nos hace pensar que decir eso invalida de alguna manera a Dios.

DIOS NO PUEDE SER INVALIDADO POR NUESTROS SENTIMIENTOS.

Al contrario, Él es glorificado cuando nos ponemos de pie y decimos que DIOS ES FIEL sin importar cómo me sienta. Las personas que amamos nos preguntan “cómo estás” y nosotros preferimos decir “estoy bien…” aunque en nuestra mente gritemos “no estoy bien, estoy teniendo un día difícil, abrázame…”. Tenemos que aprender a abrazar las cosas que sentimos en lugar de esconderlas porque eso simplemente las fortalece dentro de nosotros y un día, cuando menos lo esperamos, nos estallan en la cara y hacen daño a todos los que nos rodean. La verdad es que como cuerpo de Cristo necesitamos aprender la importancia de las relaciones. Como puede alguien proveer la porción de Dios que tiene para ti si no dices nada. Por supuesto, el espíritu santo revela, pero hay una parte que se basa en las relaciones fuertes, en la transparencia, en la honestidad, en el amor mutuo…


Hay días difíciles. En esos días abrimos nuestra alma y le pedimos a Dios que nos ayude a recordar cada una de las palabras que nos ha dicho, porque son verdaderas. Dios es verdadero. Jesús tuvo días difíciles, Jesús experimentó dolor y heridas pero nunca quitó sus ojos de la meta: cumplir el propósito de Dios para Él, sin importar cómo se sintiera. Jesús tomó tiempo para orar, se tomó tiempo para separarse del ruido para poder recordarle a su alma lo que su espíritu sabía claramente: la voluntad de Dios es buena, agradable y perfecta. En los días difíciles, sepárate del ruido y recuérdale a tu alma lo que tu espíritu sabe claramente. Recuerda lo que Dios dice de ti, lo que Dios dice que eres y vive de acuerdo a eso.

Cuando acallas el ruido que te rodea Dios le silba a tu alma, su perfecto amor echa fuera todo el miedo, toda la ansiedad, y toda la turbulencia que trata de rodearte se disipa cuando estás en su presencia.


¿Sabes qué? Incluso mientras escribo estas palabras me viene a la mente el pensamiento de “¿qué pensarán si escribo sobre esto?”, pero debo escribir sobre esto. Mi espíritu grita que alguien necesita leer que ESTÁ BIEN SENTIR LO QUE SIENTES, Dios entiende esos sentimientos también, pero no te escondas ahí… No te escondas en ese vacío que sientes, clama a Dios porque Él está cerca de los corazones rotos, Él está cerca de los que sufren, y Él viene a tu rescate cada vez. Dios no se cansa. Dios no se da por vencido, nunca. ¿Conoces ese ejercicio de “caída de confianza”? ¿Ese en el que abres los brazos y saltas hacia atrás? Pues hazlo con Dios. Cae en sus brazos y deja que te abrace y mientras eso sucede, Él sanará cada una de tus heridas, cada uno de tus dolores… te envolverá en su amor… así es Él. Está bien si tienes un día difícil. Hace poco leí una cita que decía: “Incluso los días difíciles duran sólo 24 horas”.


Así que, respira, Él está cerca de ti, Él está en ti, Él está contigo, Él está para ti, incluso en los días difíciles, ÉL SIGUE SIENDO DIOS.

Nos vemos en las letras,
Bianca Paola

P.D. Mientas escribía este blog esta canción me encontró, como siempre, Dios haciéndose sentir… Te invito a escucharla, y dejarte ir en Su presencia…

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