Hace unos días le dije a una de las personas más importantes para mí: “Go against yourself to manifest what you believe. Decide crear lo que crees con tus acciones, pensamientos y decisiones.”  Y mientras lo decía sentía como Dios me confrontaba a mí. En demasiadas ocasiones se es feroz en contra del mundo, pero manso en frente del espejo y resulta que a quién único podemos controlar es a nosotros mismos; también resulta que es lo más que el ser humano, por naturaleza, evita hacer, pues es instinto buscar placer. 

Es fácil hacer lo que nos gusta, nos provoca placer o simplemente lo que es más cómodo, ya sea por instinto o por costumbre. Sin embargo, nuestra capacidad de ir en contra de nuestra voluntad es precisamente lo que nos diferencia de los animales… Es en nuestra capacidad de gobernarnos que reflejamos nuestra rendición al plan de Dios.  

¿Y cómo se logra? ¿Cómo dominamos sobre nosotros mismos? Poniendo a Dios en su lugar, y ese es el PRIMER lugar. Cuando vivimos en ese orden y sembramos nuestra voluntad, cosechamos sus frutos, esos que nos habla Gálatas 5, entre los cuales se encuentra el dominio propio. 

Una vez un maestro me dijo: “Bianca, tentaciones han llegado, pero siempre se trata de a qué amo más: mis deseos o a Dios.” Ese día lo escuché muy bonito, hoy lo entendí, y es que aplica en todas las areas de nuestra vida… Primero, porque Dios es parte de TODO, y segundo porque nada en nuestra vida se desliga de nuestro propósito. La escritura dice que somos preservados en espíritu, alma y cuerpo para nuestro Padre, entonces cada decisión que tomemos debe ser conforme a Su voluntad y propósito, y para conocer su Voluntad para nosotros TENEMOS que tener una relación con Él… (vez… todo se basa en ese primer lugar…) Y para manifestar lo que Dios ha dicho de nosotros tenemos que negar nuestra voluntad. No podremos hacer todo lo que queremos y alcanzar la meta… No hay disciplina en eso, no se forma carácter y Dios no nos entregará nada que nos corrompa. 

Creo que cada día nos enfrentamos a situaciones que nos dan a escoger entre nuestra voluntad y la del Padre. Si no nos viéramos con la alternativa de hacer o no Su voluntad, no le serviríamos libremente. El detalle es que por mucho tiempo hemos querido mistificar a Dios pensando que hay cosas “santas” y cosas “seculares”, y ese pensamiento nos separa de su soberanía y nos tilda de lo que no somos… Ese pensamiento nos hace creer que ciertas cosas no tienen que ver que Dios, y tomamos decisiones desde esa necedad y sin darnos cuenta, tomamos decisiones que afectan nuestro caminar. 

Si traemos al consciente que Dios siempre está con nosotros, y honramos Su presencia en cada instante, todas nuestras decisiones serán de acuerdo a Su voluntad, todas serán para provocar Su agrado. Si entiendes que Dios está contigo cuando te congregas, cuando vas al baño, cuando eliges ser fiel o infiel, cuando robas o no, cuando amas o cuando maltratas, cuando susurras y cuando gritas… Si entiendes que Dios está en todo tiempo, si le das EL PRIMER LUGAR, tu vida no puede ser la misma. Te verás en frente de circunstancias duras pero la decisión ya esta tomada aunque ejecutarla sea difícil. 

Para provocar agrado al Padre tienes que estar dispuesto a desagradarte a ti mismo. Cuando no es Dios el primer lugar, hay una batalla entre lo que tú deseas y lo que Dios ha hablado y desea contigo… El detalle es que esa bifurcación entre tu voluntad y la de Dios va menguando cuando lo pones en primer lugar.  Cuando le das el primer lugar, Su deseo se hace el tuyo y vives en orden. Y su voluntad es prosperarnos y que vivamos en plenitud. 

Y no, no es una vara mágica, tu voluntad no desaparece, simplemente no te gobierna. Para manifestar lo que crees tienes que estar dispuesto a ir en contra de ti mismo… en todas la áreas de tu vida…  

Hoy es un buen día para re-evaluarnos y caminar en pos de lo que Dios ha hablado. Que nuestras decisiones sean del género de semilla del cuál queremos cosechar.

Nos vemos en las letras…

Bianca Paola

¿Alguna vez te has preguntado qué pasa cuando te rindes?

Yo nunca me lo había preguntado, no intencionadamente, hasta hoy. Y cuando te rindes NO PASA NADA. Te rindes porque no aguantas más lo que pasa a tu alrededor, porque estás cansado, porque emocionalmente no puedes manejar las cosas… En fin, te puedes rendir por muchas cosas, pero cuando te rindes TODO SE QUEDA IGUAL. No cambia lo que te drena, no cambia la circunstancia, ni si quiera cambia lo que sientes, solo cambia que ya no puedes cambiar nada. Rendirse es aceptar el estado actual de tu vida, sacarte de la ecuación y dejar al azar lo que ha de acontecer de ese punto en adelante. Rendirse es de cobardes. Cuando te rindes, querido amigo, garantizas tu infelicidad.

            Reafírmate hoy en una sola cosa: CONTINÚA cuando sientas que no puedes más.

Se que en ocasiones todo lo que vivimos, vemos, y sentimos no va de acuerdo con lo que sabemos que debemos de estar viviendo, pero la realidad es que, en lugar de eso darte ganas de rendirte, debe recordarte que tienes un lugar mejor en donde estar, y no necesariamente físicamente. Cuando tus emociones no sean las que sabes que debes estar manejando, o no son emociones que te gusta sentir, sabes que tienes algo mejor que sentir… Cuando tus relaciones están pasando por procesos incómodos, duros y de incomodidad, sabes que esas relaciones tienen algo mejor que ofrecer… Cuando todo lo que estás viviendo no se parece a lo que Dios ha hablado de tu vida, entonces sabes que tienes un mejor lugar donde estar.

            Debemos tener claro lo que queremos en la vida, metas trazadas y sueños por cumplir, para que, en el momento duro, en lugar de querer rendirnos, tengamos claro nuestro norte para continuar caminando. Si no sabes a donde vas, cualquier lugar parece ser el destino. Cuando tienes claro lo que Dios ha dicho de ti, los desiertos se caminan con determinación, las tormentas se atraviesan con certeza de que todo estará bien y no es opcional detenerse a mitad de camino porque reconoces que hay un destino en el cual caminar.

Saber que tienes un mejor lugar donde estar te da resiliencia y te hace capaz de mirar las pruebas como un trampolín para llegar a donde tienes que llegar.   

¿Sabías que nunca se llega? Nunca se llega a la meta porque siempre hay espacio para ser mejor, para crecer, para desarrollarnos, pero ciertamente hay etapas marcadas por Dios y una vez podemos ver con claridad la medida, no podemos vivir por debajo de eso… Solo hay espacio para avanzar, nunca para retroceder. “Pero si nunca se llega, ¿por qué me dices que tengo un mejor lugar donde estar?” Porque “tengo un mejor lugar donde estar” es el pensamiento que no te permite conformarte con lo que estás viviendo, si es bueno, se agradecido, pero no te conformes, si es duro, por más que te incomode no te rindas. Conformarse es rendirse. Conformarte te limita, y aunque Dios no tiene límites, cuando te conformas cierras el acceso para que Dios pueda entregarte más.

            Estas letras son mi invitación para ti a que creas por más, no importa lo incómodo o lo cómodo que sea lo que estás viviendo en esta etapa de tu vida. Yo se que estoy viviendo mi mejor tiempo hasta hoy, pero sé que no es el mejor tiempo que viviré en mi vida. Ese es mi pensamiento, no importa lo que esté viviendo y eso me permite estar clara en que Dios siempre quiere llevarme a más, de que siempre tengo espacio para crecer, y aprender.  Cuando sabes que hay algo más, no te rindes, sino que luchas, te esfuerzas y sacas fuerza desde muy adentro para no claudicar. 

Cuando sabes que lo que está escrito de ti por Dios es mucho más de lo que hoy puedes ver, te esfuerzas por vivir a la altura de lo que Dios dice de ti.

Así que, sigue caminando porque tienes un mejor lugar en donde estar.

Nos vemos en las letras,

Con cariño,

Bianca Paola

We are living the “Instagramable” era. I know, that’s not even a word but, you will understand it… 

Nowadays our food has to look instagram worthy, our outfits have to match our feed, the places we visit go through filters and filters until we find the perfect one, and memories are summed up to “highlights” and “stories”.

Like I said, we are living the “instagramable” era. Don’t get me wrong, I love Instagram and I know its part of the new way publicity works, I, myself, am working on my IG feed as a blogger. Here’s the thing, I’m a blogger because I am passionate about letters. My photoshoots, my IG presence and all of the other gadgets are simply because I love to write, and they are a part of the dream I am building. There are things you won’t always like, or enjoy that are a part of building your dreams. Our dreams are built on a daily basis. It’s a journey with many milestones and won’t necessarily enjoy every single thing we need to do. What I’m trying to say with this is that we do need to engage with Instagram and with what it requires to be positioned in it, but this cannot define the way we live. Instagram is a platform, it can’t be our lens to see life. 

What happens when this “instagramable” way of thinking takes over our lives? That life that’s lived behind the phone, with no filters nor edits… 

Without realizing it we have come to a point in which all we do is filtered through social media. For example, I found myself not knowing what to write about, because every time a subject would come to mind I started imagining how it would look on social media. I wondered if it would be read, if it people would engage, if the subject was something that was trending… This is just my example, but there are so many other things… It’s not that we are always thinking about social media, its that they have gone to our subconscious and without noticing they have become a part of the way we look at life and the truth is that you post on social media just the thing you want other to see.

There are statistics about what people like to read about and all of that, but it turns out that in that desire to give “what people are looking for” or a “product that sells”, everyone ends up being the same thing. In the hopes of being relevant in social media, people lose their relevance and their essence to please the mass. A persona is built on social media, and its everything people want to look at, but when the filters fade and the lights go off, what is there to offer? 

YOU HAVE YOU. I realized that my words have purpose and destiny, and please change “my words” for whatever it is you do. By just “giving people what they want”, you are denying them access to who you are, and turns out that who you are has purpose and destiny.

Dare to be who you are without filters and edits, raw and unafraid, imperfect but in constant growth, bold and confident because it’s never about the likes and follows, its always about the impact you have on others.

It’s my desire that my words find that person they are meant for, maybe its just one, maybe its a million but my part is to write them and they will find those who need to read them.

Your part is to be you. I invite you to make this your own… Go ahead and live! Life is not meant to be all “instagramable” but if you don’t realize that, you will spend more time in frustration than enjoying life. 

Today, Instagram is the trend, tomorrow another one will pop up with its on criteria of perfection and beauty, but you can’t adjust who you are to trends. 

Be your own trend, and be okay by being the only one because trend setters are people that were unafraid to speak and unafraid to build something different. 

Let’s make being different “instagramable”. 

Remember, you lose the sparkle of your authenticity when you turn off your light to try and shine like someone else.

See you in the letters,

With love,

Bianca Paola

Estamos viviendo en una era en la cual todo debe ser “instagrameable”, yo sé que eso no es una palabra pero me daré a entender. En este tiempo nuestra comida debe verse digna de Instagram, nuestra ropa debe combinar con nuestro feed, los lugares que visitamos tienen que atravesar por filtros y filtros hasta que por fin encontramos el perfecto y nuestras memorias ahora se han resumido a los famosos “highlights” y “stories”. 

Como les dije anteriormente, estamos viviendo en una era “instagrameable”. No me malinterpreten, me gusta mucho Instagram y sé que es parte de las nuevas herramientas para una publicidad efectiva. Yo estoy trabajando mi Instagram como parte de ser blogger. Aquí está el detalle, soy blogger porque me apasionan las letras. Mis photoshoots, mi presencia en Instagram y todas esas otras cosas, las hago simplemente porque amo escribir y son parte de el sueño que estoy formando. Hay cosas que no siempre te van a gustar pero que forman parte de construir tus sueños. Nuestros sueños se construyen diariamente, es una jornada de muchas metas en el camino y no siempre serán cosas que nos agraden hacer… Lo que les quiero decir con esto es que sí, tenemos que estar en Instagram y hacer lo que requiere para estar posicionados, pero esto no puede definir la forma en la que vivimos. Instagram es una plataforma, no puede ser el lente para ver la vida.

¿Qué pasa cuando esta manera “instagrameable” de pensar toma el control de nuestra vida diaria? Esa vida que se vive detrás del teléfono sin filtros ni ediciones…

Sin darnos cuenta hemos llegado a un punto en el cual todo lo que hacemos es filtrado a través de las redes sociales. Por ejemplo, me encontré no sabiendo de qué escribir porque cada vez que un tema venía a mi cabeza comenzaba imaginarme cómo se iba a ver en las redes sociales. Comencé a pensar si las personas lo iban a leer, si las personas iban a conectar, o si era un tema que estaba “trending”. Esto es solo mi ejemplo, pero hay tantas otras cosas… No es que siempre estemos pensando en las redes, es que se han incrustado en nuestro subconsciente y sin darnos cuenta se han convertido en parte nuestra forma de mirar la vida, y en las redes solo se pone lo que se quiere mostrar.

Existen estadísticas acerca de lo que a la gente le gusta leer y todo ese tipo de detalles, pero resulta que en ese deseo de darle a la gente lo que está buscando o de tener un producto que venda, todo el mundo termina haciendo la misma cosa. Con la esperanza de hacerse relevante en las redes sociales, las personas pierden su propia relevancia y su esencia para complacer a la masa. Se crea una persona en las redes sociales, que es todo lo que la gente quiere pero, cuando desvanecen los filtros y se apagan las luces, ¿Qué tienes para ofrecer? 

Te tienes a ti. Me di cuenta de que mis palabras tiene un propósito y destino, y por favor cambia “mis palabras” por lo que sea que es que haces. Cuando le das a las personas sólo lo que están buscando, les niegas el acceso a quien eres y resulta que quién eres tiene propósito y destino.

Atrévete a ser quien eres sin filtros ni ediciones, crudo y libre de temor, imperfecto pero en constante crecimiento, atrevido y seguro de ti mismo porque nunca se trata de los likes y los seguidores, siempre se trata del impacto que tienes en los demás.

Es mi deseo que mis palabras encuentren a esa persona para quien están destinadas, quizás es sólo una persona, quizás sean 1 millón pero mi parte es escribirlas, y ellas encontrarán aquellos que requieren leerlas.

Tu parte es ser tú. Te invito a que hagas esto tuyo… ¡Ve y vive! La vida no está hecha para ser completamente “instagrameable”, y si no te das cuenta de eso, pasarás más tiempo frustrado que disfrutando la vida. 

Hoy Instagram está de moda, mañana otra cosa saldrá con su propio criterio de perfección y belleza, pero tú no puedes ajustar quién eres a las modas. 

Sé tu propia moda, y que no te incomode ser el único porque aquellos que implantan modas son personas que no tuvieron miedo de hablar y no tuvieron miedo de construir algo diferente.

Hagamos eso de ser diferentes algo “instagrameable”.  Recuerda que pierdes el brillo de tu autenticidad cuando apagas tu luz para intentar brillar como otro. 

Nos vemos en las letras,

Con cariño,

Bianca Paola

Respiré hondo y dije “permíteme ver lo bueno”…   

Inmediatamente recordé que la voluntad de Dios es buena, agradable y perfecta, pero, para nosotros poder ver lo bueno, lo agradable y lo perfecto tenemos que renovar nuestro entendimiento, y recordar diariamente que Dios sabe más. Renovamos nuestro entendimiento cuando llevamos nuestros pensamientos a Dios, y no solamente a Dios, sino que lo hacemos con entendimiento y conciencia de Su soberanía.  No todo lo que nos pasa es de nuestro agrado, y posiblemente hay situaciones que al mirarlas, las veamos muy lejos de lo bueno y lo perfecto.

Sin embargo, para los que vivimos en la voluntad del Padre TODO ES AGRADABLE, TODO ES BUENO,  y TODO ES PERFECTO, aunque sea incómodo. 

La voluntad de Dios nos incluye a nosotros, pero no está condicionada a nosotros. Es decir, su voluntad va a cumplirse con o sin nosotros, mas Él desea usarnos para el cumplimiento y manifestación, y eso demanda una respuesta de nuestra parte; una respuesta en espíritu, alma y cuerpo. Una respuesta que TIENE que ir por encima de nuestras emociones, para que podamos ver lo bueno, lo agradable y lo perfecto a pesar de nuestro entendimiento. Renovarlo es reconocer nuestra voluntad, la voluntad de Dios y llevar nuestros pensamientos sujetos a SU voluntad. 

Si no renovamos nuestro entendimiento y no llevamos nuestros pensamientos a su soberanía estaremos atentando en contra de la voluntad de Dios con nuestros pensamientos. Estaremos haciendo cosas que parecieran ir a favor de Su voluntad pero con un pensamiento contrario y eso, al final del día, son obras muertas por la sencilla razón de que nuestro pensamiento no está conforme al pensamiento de Dios. Procura alinear tus pensamientos a Dios, para que puedas hablar y accionar conforme a Su diseño. 

Te lo repito: todo es bueno, todo es agradable, y todo es perfecto, aunque sea incómodo. Lo que te quiero decir, en resumidas cuentas, es que no permitas que tus pensamientos tomen las riendas de tus acciones, y como único puedes hacer eso es sometiéndolos a Dios. 

Respiré hondo y dije: “permíteme ver lo bueno” y pude decirlo porque se que vivo en Su voluntad. Si lo que estás viviendo es incómodo y duro, no lo hace malo, e imperfecto. Mas si te quedas solamente en como te hace sentir, y no reconoces la voluntad de Dios se te hará imposible ver lo bueno, lo agradable y lo perfecto de lo que estás viviendo. 

Hay lecciones que aprender, caminos que recorrer, procesos que atravesar y batallas que tenemos que ganar para poder ver la manifestación plena de Su voluntad. Renovar nuestro entendimiento es una parte esencial para nuestro funcionamiento de vida, y solo renovando nuestro entendimiento podremos reconocer Su voluntad y vivir en el bien del Padre. Recuerda, solo los hijos heredamos del Padre…

Aprende a que aún con lágrimas en los ojos, con heridas abiertas y con dolor en el alma, respira hondo, reconoce Su voluntad y di “permíteme ver lo bueno” y aunque al momento no puedas ver lo agradable, lo perfecto y lo bueno, el simple hecho de reconocer Su soberanía y voluntad sobre tu vida va a reafirmar en tus pasos.

Poder ver lo bueno en el día duro te hará crecer, fortalecerá tu fe y formará tu carácter. 

En los días buenos es fácil reconocer la soberanía de Dios, en los días duros se te tiene que hacer igual de fácil, aunque atravesarlo se sienta diferente.  Dios es soberano, y hace lo que quiere: eso es bueno agradable y perfecto. 

Esta es mi convicción. Así camino, sabiendo que Dios todo lo hace bueno, y si tu eres hijo de Dios, todo lo que acontece en tu vida es Su voluntad. Camina sin detenerte, y confía, todo es bueno.

Nos vemos en las letras,

Bianca Paola.